Rescatan manuscritos y libros antiguos en México

Publicado en por Libros Coleccion

Cientos de páginas de manuscritos hechos por los frailes agustinos en el siglo XVI, y de libros del siglo XIX, atacadas por guano de murciélagos y polvo que el tiempo acumuló en los ejemplares, fueron limpiadas por restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (Inah), según se informó el pasado 2 de marzo.

El rescate del material tiene el fin de conservar las obras que integrarán una biblioteca histórica especializada en la región de Michoacán, a cuyo ex convento de Santa María Magdalena de Cuitzeo pertenece el acervo, integrado por 358 expedientes de manuscritos del siglo XVI de la orden agustina, que describen la vida cotidiana de los antiguos habitantes de la provincia de Michoacán; 1.057 libros, la mayoría del siglo XIX, y testimonios diversos de esa misma época, entre los que se encuentran cartas, separadores de seda, postales y fotografías.

Además de los trabajos de conservación, el acervo total del ex convento fue catalogado por especialistas de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH). La base de datos ahora está disponible para ser consultada por el público en general y especializado.

La habilitación de la biblioteca del ex convento de Cuitzeo forma parte del proyecto de recuperación del inmueble, considerado uno de los más importantes ejemplos de la arquitectura religiosa de los primeros años del virreinato de la Nueva España.

Los trabajos los realiza el Inah conjuntamente con la Secretaría de Turismo, el Gobierno del Estado de Michoacán y la Asociación Civil Adopte una Obra de Arte Morelia.

Miguel Nájera, subdirector de Documentación de la BNAH, quien coordinó el trabajo de catalogación, explicó que las condiciones en que se encontraba almacenado el acervo no eran las más adecuadas para su conservación, debido a la acumulación de polvo, aunado a plagas de insectos y murciélagos, cuyo guano afectó lomos y pastas de los libros.

La base de datos está organizada por temáticas, períodos y años, de tal modo que cuando se consulta una opción, da como resultado un listado con todos los libros y documentos en existencia del tema elegido. Esa información bibliografía se puede imprimir, se puede llevar en CD o se puede enviar por correo electrónico, dijo.

El bibliotecario detalló que los documentos hablan de la riqueza de la zona y de cómo estaba organizada la comunidad, ofrecen información de las actividades económicas de la población, y también refieren asuntos sociales. Destacó que durante la Colonia, la Iglesia era la institución que tenía los registros poblacionales más exactos.

“Se trata de un archivo de suma importancia porque habla de la vida cotidiana, historia, conformación, evangelización y desarrollo económico de la comunidad; del tipo de frailes que llegó al ex convento: qué leían, cómo se preparaban; habla de los tipos de naturales de la región y cómo trabajaban con ellos los religiosos; es una muestra de la provincia de Michoacán a la que pertenecía también San Luis Potosí”, explicó.

Nájera también informó que como parte del archivo histórico, los bibliotecarios encontraron un inventario de las cosas que existían en el espacio conventual. “Es un documento de 1857 que da cuenta del orden que tenían los habitantes del convento; dice cuántas celdas, frailes y objetos de cocina había, también están asentadas las características de dichos objetos y menciona los libros que resguardaba la biblioteca, lo que ayudó a determinar cuáles son obras originales”.

En lo que se refiere al acervo bibliográfico explicó que la mayor parte corresponde al siglo XIX, pero hay tres libros del siglo XVI de temas teológicos, dos de los cuales son relevantes porque fueron publicados por los primeros impresores de la antigua Valladolid (hoy Morelia).

Destacó que este fondo no tuvo saqueos, ya que la mayoría de documentos en existencia están dentro del inventario del ex convento; lo que permite tener una idea fiel de lo que había en la biblioteca.

Durante el proceso de limpieza se encontró lo que se le llama objetos testigos, es decir, cartas, postales, fotografías, pedazos de tela bordada, barras de plata, usados como separadores. Del conjunto se hizo un inventario, se fotografió y se resguardó, informó Nájera.

Para el proyecto de creación de la biblioteca histórica se eligió un espacio dentro del convento, que cubre las necesidades de conservación del acervo, tanto ambientales como libre de insectos y roedores; se consideró el tipo de piso y estantería, así como los materiales adecuados para la conservación.

En una segunda etapa del proyecto se consolidará la infraestructura de la biblioteca, se acomodarán los estantes fijos y se colocarán las cajas donde va a quedar el archivo para consulta, con las medidas de seguridad necesarias.

Nájera también informó que el acervo conventual se incrementó con la donación de la Biblioteca de Elisa Vargaslugo, una especialista en arte virreinal que entregó títulos para su conservación y uso en este recinto cultural.

Etiquetado en Noticias

Comentar este post